Proyectos solidarios para favorecer el desarrollo
Miércoles, 17 de Diciembre de 2008 23:28

Los programas se debaten y aprueban en el seno del Consejo Municipal de Cooperación.

La cooperación para el desarrollo es el eje sobre el cual pivota la política de solidaridad y cooperación que el Ayuntamiento y las entidades desarrollan a través del Consejo Municipal de Cooperación. Para llevarla a cabo se redactó el Plan Director de Cooperación Internacional 2004-2007 –el primero de estas características que elabora un municipio– en el que se marcan los criterios a seguir.

Los países del Mediterráneo y de América Latina son zonas de actuación preferente. También se interviene en países africanos (como Guinea Ecuatorial y Guinea Bissau, entre otros) en los que algunas entidades de la ciudad vienen trabajando desde hace años. Afganistán y la India son países asiáticos en los que la colaboración es importante.

El plan director también se marca como objetivos sensibilizar a la ciudadanía en temas de solidaridad, fomentar el debate ciudadano y fortalecer el tejido asociativo.

Buscando la mayor eficacia

Desde el Consejo Municipal de Cooperación se busca la mayor eficacia para la ayuda que se destina a los países más necesitados. Las actuaciones persiguen ayudarlos en su desarrollo aportándoles instrumentos que les sirvan para impulsar proyectos de futuro.

La cooperación no se olvida de las emergencias frente una situación de desastre, como el tsunami del sudeste asiático o las recientes inundaciones que han desolado los campos de refugiados saharauis establecidos en Tinduf (Argelia).

El Consejo Municipal de Cooperación ha marcado una línea continuista para este año, consistente en el seguimiento de convenios ya firmados con anterioridad; reforzar el trabajo de sensibilización que se lleva a cabo en la ciudad; la defensa de los derechos humanos allá donde se conculcan, y la participación en la red Municipia.

Cerca de 600.000 euros se de-di-can este año a programas de solidaridad y cooperación, en total unos 50. El 70% de la ayuda económica se destina a proyectos de cooperación para el desarrollo y difusión de los derechos humanos; un 20% a sensibilización, y el 10% restante se destinará a situaciones de emergencia que puedan ir surgiendo.

Los programas se realizan mediante acuerdos con entidades y ONG y proyectos directos del Ayuntamiento. Un ejemplo de este último es el que se lleva a cabo con el municipio de Chebchauen, la zona de Marruecos de donde proceden la mayor parte de los marroquíes afincados en la ciudad.

Entidades solidarias y ONG de la ciudad han propuesto al Consejo Municipal de Cooperación diversos proyectos de trabajo en países desfavorecidos de África, América La-tina y Asia. Los programas tienen como objetivo colaborar en el desarrollo de algunas de las zonas más pobres del mundo y crear los mecanismos adecuados que permitan a las poblaciones autoctónas poder ser dueñas de su futuro. Es el caso del programa de cooperación para el desarrollo que se lleva a cabo en Túnez para crear cooperativas generadoras de puestos de trabajo. Otros intentan paliar situaciones concretas como la intervención para frenar el noma en Níger o mejorar la nutrición, la situación sanitaria y la educación en Guinea Bissau, uno de los países más pobres del mundo. Se contribuye a construir escuelas en Bolivia, pistas polideportivas en Honduras y mejorar la situación de la infancia en las favelas de Brasil.

También se contemplan criterios medioambientales en los programas solidarios. Así, compatibilizar el desarrollo económico aplicando criterios de sostenibilidad medioambiental es el objetivo de un programa que se lleva a cabo en la selva amazónica peruana. Hacer respetar los derechos humanos es otro de los objetivos de los planes de cooperación, además de desarrollar políticas de género. En Guinea Ecuatorial se ha impulsado la creación de una oficina de aboga-dos solidarios en la capital, Malabo, y se proyecta construir un local social para fomentar el asociacionismo entre las mujeres de Al Hoceima (Marruecos).

El Consejo

Los grupos municipales representados en el Ayuntamiento decidieron, en 1998, dotarse de un organismo con el que trabajar más eficazmente los programas de ayuda al desarrollo. El Pleno constituyó el Consejo Municipal de Cooperación y Solidaridad en el que se integraron las entidades de la ciudad (actualmente más de 20) que trabajan en el campo de la solidaridad y la cooperación internacional. Siguiendo las líneas marcadas por el Plan Director, el consejo decide los proyectos –que presentan entidades y ONG– a los que se dará apoyo económico; los programas de sensibilización que se llevarán a cabo en la ciudad y, cuando se necesitan, las ayudas de emergencia a las que hay que responder lo más rápido posible.

Níger

La asociación Treballadors Públics Solidaris de L’Hospitalet colabora con la Fundación Campaner para traer un niño del Níger afectado de noma. La entidad financia el traslado y los gastos de estancia ya que el hospital y los médicos que le atenderán lo harán voluntariamente. El noma es una enfermedad infecciosa, endémica en los países pobres, que afecta a las partes blandas de la cara. Se cura con antibióticos pero deja graves cicatrices que pueden solucionarse con cirugía máxilo-facial.

Guinea Bissau

La entidad Silo, nacida hace tres años en L’H, trabaja con pequeñas comunidades de Guinea Bissau. Gracias a su colaboración se ha reconstruido una escuela, también se hace el mantenimiento tanto en recursos humanos como materiales, hasta que el estado tenga capacidad para hacerlo. Se han creado tres jardines de infancia, que han liberado a las niñas de la responsabilidad de cuidar a sus hermanos más pequeños. También se ha construido un dispensario que asegura el control de la salud del poblado. Estos son algunos de sus proyectos pero Silo también lleva a cabo una función de sensibilización en la ciudad, especialmente en las escuelas, donde explica como es un día en la vida de un niño africano.

Perú

La entidad Acción Solidaria Igman trabaja en la Amazonia peruana en un programa que aúna la salvaguarda de la selva con la necesidad de desarrollo económico y de creación de puestos de trabajo. Se trata de ligar criterios de sostenibilidad con la cooperación al desarrollo en la provincia de San Martín.


Artículo de opinión
Núria Marín
Presidenta del Consell de Cooperación de L’Hospitalet

Más eficacia, más derechos
Los municipios siempre hemos contribuido con gran empuje a la cooperación, con nuestro tejido asociativo y desde la administración. Durante más de veinte años de esfuerzo hemos ido definiendo en qué lugares trabajar y cómo lograr que nuestras ayudas puedan transformar y mejorar la vida de los ciudadanos del Sur. Cada año avanzamos en eficacia y rentabilidad social, creando instrumentos, como el Plan Director Municipal o como los nuevos convenios bianuales de colaboración con nuestras ONG, que logran fijar en el tiempo el desarrollo de ayudas sanitarias, de emprender cooperativas, de ayudar a erradicar enfermedades, de construcción de escuelas, en suma, de ayuda a los más desfavorecidos en un mundo excesivamente guiado por valores de una globalización nada justa.

Ese conocimiento de la realidad del subdesarrollo nos hace preocuparnos también por los derechos humanos, la situación de la mujer en Marruecos, Argelia o Guinea Bissau y el de la enseñanza de jóvenes y niños en Centroamérica o África Occidental; trabajamos para garantizar ayudas por el desarrollo, pero también derechos vitales y de dignidad.

El trabajo municipal tiene que sumar, ser capaz de implicar otros esfuerzos y compartir in-formaciones, de crear redes, cómo en la que participa el Ayuntamiento con la Agencia Española de Cooperación Internacional, el programa Municipia. Todo orientado a que cada vez seamos más eficaces, eficacia que garantice derechos humanos. Más eficacia, más derechos.


Diari L’Hospitalet 29/05/06